Las tres formas de búsqueda y las relaciones de pareja

junio 7, 2012 in Artículo, ENEAGRAMA, ENEAGRAMA portada

A veces para encontrar nuestro propio equilibrio hace falta “remover el fondo” y entrar en espacios de dolor para “ver” qué queremos y qué deseamos hacer con nuestra vida. A pesar de que todo ser humano es digno de ser amado, no todos lo hacemos de la misma forma y, sobre todo, no todos lo buscamos de la misma forma. Esa búsqueda determina nuestras relaciones y, principalmente, las relaciones con nuestra pareja. A nivel general, solemos tener una relación armónica con individuos que tienen nuestra misma manera de amar y de desear ser amados, son formas que simplemente convergen o no. El objetivo es el mismo, pero la forma es distinta. Por lo tanto, es bueno saber cuál es el impulso por el que me busco a mí mismo y trato de amar y ser amado.

Hay tres formas definidas, según el eneagrama, en las que solemos buscarnos, que llamamos “los tres instintos”.

  • 1. Intimidad
  • 2. Conservación
  • 3. Social


Los que se buscan a sí mismos a través de la intimidad, suelen buscar pocas relaciones pero muy íntimas, hacia lo sexual, el roce de la piel y el tacto. Muy dados a centrarse en su relación de pareja más que en el mundo y con la necesidad de crear un vínculo estrecho a ese nivel, donde crecer y nutrirse. Suelen vivir muy en “el momento” y centrados en el mundo emocional.

Los buscadores de conservación bogarán más por un plan de vida, un proyecto, una empresa, una construcción. Se unen para crear una familia, un proyecto de vida y un mirar a largo plazo. Son buscadores más tranquilos, más pacientes y dados a pensar en el futuro y la búsqueda de la seguridad. Buscan, sobre todo, formar una casa o una familia o algo en sí mismos, un espacio donde ir y reposar. Todo trabajo queda enfocado hacia nutrir ese espacio y/o proyecto.

Los últimos buscadores son los sociales. Dados a la interacción con otros seres humanos, a las exploraciones externas, a buscar fuera y, sobre todo, a relacionarse con sus congéneres. Buscan compartir, relacionarse a través de la comunicación, se nutren haciendo cosas, teniendo actividades sociales, expresándose. Poco dados a tener un espacio propio, su espacio es el mundo en sí mismo.

Muchas más cosas se pueden decir de estas pulsiones pero lo interesante en relación a esto es: un buscador de la intimidad difícilmente congeniará con un buscador conservador. Es así. Dos seres humanos con una misma pulsión es posible que, a nivel caracterológico, sean muy distintos, pero siempre habrá un punto de unión esencial donde se complementen a través de un mismo objetivo.

Por ejemplo, mi pareja y yo somos muy distintos pero tenemos una misma pulsión, el de la intimidad. Puede que yo sea mucho más hablador, mucho más dado a la comunicación, pero necesito ese espacio de intimidad donde nutrirme con mi pareja. No es que me esfuerce por tenerlo porque a ella le gusta, sino que también lo necesito, pues me busco a mi mismo de esa forma.

Puedes investigar cuál es tu pulsión y cuál es la de tu pareja. Que no tiene que ver con el carácter pues, como ya he dicho, de carácter podéis ser muy opuestos.

Desde ahí la necesidad básica que cada uno proyecta en su forma de conseguir la nutrición de diversas formas. Cada uno de los tipos del eneagrama se relacionará de una manera distinta con su pulsión, ya sea el de Intimidad, Conservacionismo o Social. Aprender a encontrar nuestro instinto básico es considerado más “nutritivo” que hubicarse en algún “número eneagrámico” ya que encontrar nuestra pulsión no nos determina “a dedo”, sino que nos abre a una relación con nuestro interno, en una búsqueda intuitiva de nosotros mismos.

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