¿Crees que tienes un problema sexual? Estás equivocado [Vídeo]

biosexualidad Dec 15, 2021

Pues sí. Muchos pacientes que vienen a mi consulta de terapia sexual vienen “por culpa” de un problema sexual: que si no se me levanta la pichilla, que si no tengo orgasmos potentes, que si he perdido la energía sexual…. ¡NO! Muchas veces ni tu problema es sexual ni has podido perder tu energía más instintiva.

Y te voy a contarte el porqué. Así que acompañame y descubramos ese amrita.

[He grabado el artículo en vídeo, por si prefieres verme a mi en lugar de leer!]

 

Para empezar decir que mi trabajo como terapeuta (básicamente con el concepto de Biosexualidad, te hablo de ello en otro vídeo) no se centra en el sexo, sino en la sexualidad.

Y no en la sexualidad como la entendemos.

La Biosexualidad bebe mayoritariamente del tantra y el tantra considera que el impulso más grande del ser humano es el impulso sexual, entendido como energía creativa.

Esta energía creativa y vital es precisamente tu energía sexual y tiene que ver con la capacidad creadora de todo nuestro ecosistema personal. Sin la creación, la vida en este planeta desaparecería. Lo más importante es crear: crear vida. Y esa creación va íntimamente ligada con la sexualidad.

De ahí que sea un impulso fuerte y esencial pues es el que mantiene viva la especie.

Imagínate lo importante que es, que si nos preguntan, siempre hay conceptos de la sexualidad que nos preocupan, que queremos mejorar. En nosotros no deja de ser un impulso ligado al deseo, al placer y a la liberación orgásmica. A veces introducimos muchas cosas simbólicas en el sexo que quizás tienen poco de sexuales:

“que nos reconozcan”,
“que nos sintamos aceptados”,
“que nos dé chutes de autoestima”,
“como moneda de cambio para otros favores”,
“para generar deuda”.

En fin, muchas cosas. Y eso es así porque al ser tan importante, la sexualidad se ha convertido en una moneda. Una moneda para recibir y sentir muchas otras cosas a nivel psicológico aparte del de generar placer.

La sexualidad es una parte más del ecosistema psicológico del ser humano, con amplias interacciones con las emociones, los pensamientos y sobre todo el cuerpo.

Bien, para explicar este concepto primero debemos hablar de los tres centros predominantes. Atento porque no es complicado pero hay unos cuantos conceptos a entender que luego encajarán con lo de “no tienes problemas sexuales”.

Están:
El Centro Mental
El Centro Emocional
El Centro Instintivo

Este concepto de centros fue acuñado por Gurdjieff quien, en su momento, fue considerado un loco y que a día de hoy hasta la moderna psicología bebe de este concepto de mente, emoción y cuerpo.

Él decía, que éramos seres tricerebrales, es decir, con tres cerebros, un cerebro que piensa, otro cerebro que siente y otro cerebro que actúa.

Él lo describía con la parábola del carruaje.

Piensa en eso, en un carruaje. Pues el cochero es la mente, los caballos las emociones y el carro el instinto. ¿Se entiende fácil, verdad?

Paul McLean, a mediados del siglo pasado, lo relacionó con diferentes zonas del cerebro, diciendo que el instinto pertenece al cerebro reptiliano, el emocional al límbico y el mental al neocortex.

Ahora… ¿en cuál de estos tres centros crees que está el centro sexual? Te doy 3 segundos para que pienses y digas la respuesta…..

¿Ya?

¿Has pensado el centro emocional?

A pesar de que muchas veces podemos pensar que la sexualidad puede tener que ver con la emoción, la verdad es que el centro sexual está en el instinto.

¿Y cómo definimos el instinto?

El cerebro instintivo es el encargado de gestionar todo lo relacionado con nuestro comportamiento animal, es decir más puramente terrenal y ligado en su mayor parte a procesos inconscientes. Es, por así decirlo, bastante irracional, que no significa que sea incorrecto sino muchas veces todo lo contrario. Es el que está ligado más profundamente en nuestra forma más esencial, animal o primitiva. Es, por lo tanto, el que está más ligado a la identidad íntima del ser humano, pues lleva con nosotros siglos y siglos de desarrollo.

El centro instintivo es muy complejo, sobre todo porque muchos de sus procesos no son operados por nosotros de forma consciente, sino que están ahí campando a sus anchas sin nosotros saberlo.

En contraposición con lo que se esperaba, numerosos estudios sugieren que nuestras decisiones, acciones, emociones y comportamiento dependen en un 95% del pensamiento que se da de manera inconsciente y sólo un 5% la parte consciente, es decir, de la zona instintiva de nuestro cerebro.

Así pues el centro instintivo es un vasto territorio muy poco explorado, por lo inconscientes que somos de él.

Volvamos a Gurjieff y veamos de qué forma divide él las diferentes zonas de nuestro cerebro instintivo.

Gurjdieff dividía el centro instintivo en 3 partes

-Centro Instintivo/Instintivo
-Centro Instintivo/Motor
-Centro Instintivo/Sexual

El instintivo/instintivo es el que opera todo lo relacionado con el funcionamiento de los órganos y demás cosas que no dependen de ninguna manera de nuestra consciencia.

El centro Instintivo/motor es el que se encarga de reproducir de forma automática las actividades previamente aprendidas.

Pondré como ejemplo aprender a conducir.

Cuando aprendemos a conducir necesitamos de toda nuestra atención mental, no nos pueden hablar y ni siquiera podemos escuchar música. Debemos estar muy concentrados en lo que estamos haciendo. Es decir, el centro mental está totalmente ocupado.

Ahora bien, a medida que la actividad se va haciendo repetitiva podemos ya mantener conversaciones e incluso pensar elaboradamente mientras vamos de casa al trabajo etc. ¿Cómo es posible eso?

A medida que hemos instaurado una rutina en la actividad, poco a poco el centro mental deja paso al centro motor, es decir, poco a poco la actividad la empieza a dirigir el instinto motor que reproduce de forma mecánica las cosas que hemos aprendido durante la vida.

Pero no quiero irme por las ramas.

Seguiré hablando del gran Gurdjieff en otros vídeos, porque vamos con el último centro sexual. Que es el que nos interesa.

El centro instintivo/sexual está muy relacionado con la supervivencia. Pero no tanto con la supervivencia de ti mismo, que de ello se encargaría el instinto de conservación, sino con la supervivencia de tu especie.

Por eso la finalidad más grande del centro sexual es la conexión con la vida en sus múltiples facetas, entendiendo el sexo como un fin para perpetuarse y mantener vivo el legado a través de la progenie.

Y aquí es donde aparece el deseo y el placer.

Si la actividad sexual no fuera una fuente de deseo y de placer… pocos nos reproduciríamos, pues la actividad sexual no tiene más allá del deseo y el placer ninguna otra interacción que sea necesaria para nosotros. Es más, la mayoría de las veces el sexo es una fuente de problemas, zozobras, pasiones desenfrenadas, castraciones, celos, envídias, guerras y demás vorágines. Incluso los frutos del sexo como pueden ser las relaciones de pareja, o los hijos, no dejan de ser una fuente de problemas que quizás un humano liberado del instinto sexual no podría entender. Bueno, muchas veces no lo entendemos ni nosotros pues es algo instintivo e inconsciente.

Así pues estamos ligados al sexo.

De ahí que haya una fuerza tan grande detrás de la sexualidad, de ahí que sea un elemento muy importante en la vida de los seres humanos, de ahí que la sexualidad esté tan ligada con la vitalidad y la vida, pues literalmente es gestante de vida.

La sexualidad es el verdadero poder de creación, es lo que hace que en el fondo la vida siga existiendo sobre la tierra. La vida se abre camino a través de la sexualidad. La sexualidad es el centro de la vida. ¡Es la vida!.

Por ello, considerar la sexualidad algo reducido, ligado sólo a una copulación esporádica y placentera de los seres humanos, es limitar la verdadera fuerza de la vida.

No sólo eso, sino que de todos los centros que hay en nuestro organismo el sexual es el más rápido, el más fuerte, el más profundo y el más sutil. Se dice que el centro sexual no puede ser controlado, el centro sexual no puede ni ser modificado, ni para sanarlo ni para castrarlo. La castración de la sexualidad proviene no de su energía, sino de su manifestación.

El centro mental no puede modificar, ni tan siquiera controlar, al rápido centro sexual. Ni él ni ninguno de los demás centros. El centro sexual puede hacer que incluso parezca que vayas contra tu propia naturaleza.

Y ahí vuelvo a lo que comentaba al principio.

A veces decimos que tenemos "problemas sexuales" pero eso no es así.

La sexualidad no tiene problemas, los problemas son fruto de la manifestación disfuncional de alguno de los centros que toma la energía sexual y la expresa.

Es decir, o del centro mental, las cosas que pensamos, o del centro emocional, las cosas que sentimos, o del centro motor, las cosas que hemos aprendido y hacemos nuestras.

Así pues, si crees que tienes “problemas sexuales” que sepas que tu trabajo es aprender a liberar tu energía sexual y confiar en ella. Aprender a llevarla a la expresión más pura, infantil y desprovista de los condicionamientos de los demás centros. Es decir, a llevarla a la pura ausencia egoica.

Y con ello, a la sanación de tus “problemas sexuales”.

Y hasta aquí mi vídeo de hoy. Seguiré profundizando y explicándote cómo liberar esta energía sexual para tener una sexualidad mucho más profunda y verdadera.

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Un abrazo,
Gerard

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