Porqué el neotantra no es la solución (a todo)

biosexualidad Dec 28, 2021

¡Bien! 

Me encanta tocar las heriditas y generar salpullidos. Y con este video lo vuelvo a hacer.

Esta vez arremetiendo impunemente contra esta corriente alternativa del acercamiento tántrico llamado neotantra como forma de salvar y mejorar la sexualidad. Si conoces o quieres conocer a qué me refiero con Neotantra, este es tu artículo. 

Acompáñame a mi templo sagrado y entre inciensos pondremos flores a esta estatua muerta.

[He grabado el artículo en vídeo, por si prefieres verme a mi en lugar de leer!]


Cuando sientes que el sexo que tienes es pobre o no te deja satisfecho. O tienes unas grandes expectativas que no se cumplen. O incluso, cuando te das cuenta que quizás muchos problemas con el sexo pueden tener que ver contigo [email protected] y la relación con tu cuerpo... 

Entonces algunos afortunados decidimos mirar hacia un lado, huir un poco de las medicinas sexuales occidentales (como son la lencería sexy, la viagra, el alcohol,  el porno o el Safisfyer), y observar un poco más a nuestro alrededor.

Concretamente a otras culturas no tan obsesionadas como la nuestra con el poder y el control. En esos lugares la perspectiva de una sexualidad distinta se vuelve muy real, pues, muy contrariamente a lo que nos suele pasar a nosotros, hay sexualidades que se enlazan con algo totalmente contradictorio para nosotros: la espiritualidad.

Sí amigos y amigas mías, hay culturas que no han sido denostadas por la represión judeo-cristiana y se permiten fluir en una sexualidad cuanto menos más libre. 

La religión, o quizás mejor dicho el patriarcado, nos ha jugado malas pasadas. Sobre todo en lo que se refiere a nuestra forma de gozar del placer y la libertad sexual. Los que nos hacemos conscientes de ello vemos en esas otras culturas occidentales a las que agruparemos en el amplio concepto del "tantra" una vía de escape a esta sexualidad machista, coitocentrista y ligada a la competencia y la posesividad.

Vamos por un momento a los 70 y luego volvemos, que es importante para entender lo que te voy a contar del neotantra.

 

Allá por los setenta, cuando la liberación sexual incluía la liberación ideológica, cultural y... en fin, liberarse de muchas cosas al fin y al cabo, esas culturas tántricas se volvieron el santo grial de nuestra necesidad reprimida ante años de guerra, miedo y yugo varonil. En esos tiempos la influencia de los "Gurús tantricos" fue enorme, pues veíamos en ellos esos padres dadivosos que nos instruían en una sexualidad cuanto menos libre. 

Un papel importante tuvo por ejemplo Osho.

¿Conoces a Osho? Fue un loco rápidamente silenciado por los poderes fácticos que querían seguir con los pies metidos en nuestros coños. 

Esas semillas se plantaron y, aunque unos cuantos volvieron al redil del que se supone que no debimos haber salido, la semilla ya estaba plantada. 

Y ahí se nos apareció el tantra. El tantra proponía... bueno, aclaremos una cosa. Hablar de tantra es hablar de un concepto muy amplio y complejo. El tantra engloba muchas artes espirituales, una de ellas es la del desarrollo espiritual a través del sexo, pero no le dan mayor importancia que eso. Somos nosotros los occidentales los que en su momento nos pusimos las manos en la cabeza escandalizados y tomamos del tantra ese concepto de sexualidad sagrada impensable y enormemente necesario en nuestra cultura. 

Por ello ese "refrito" tántrico que ha llegado a nuestros días, con emociones, caricias, danzas y demás temática centrada en la sexualidad efectiva, lo podemos renombrar como "Neotantra", siendo un vestigio aún candente de ese despertar que propuso en su época el movimiento "newage".

Bien, aclarado este punto ¡volvamos al siglo 21! 

 

El Neotantra proponía un nuevo acercamiento a la sexualidad, no sólo desde la libertad y la desinhibición, sino también desde el femenino. 

Sí, esa cosa llamada mujer obtuvo paulatinamente notoriedad y no sólo eso, sino que el neotantra centralizó la figura de la mujer en el empoderamiento sexual. El femenino se convirtió en algo con poder, sobre todo un poder sexual. Siendo como había sido siempre algo central en el coito de un heterosexual, ostentó ese poder y se hizo valer de él para hacerse respetar.

El contacto con el femenino tanto para hombres como para mujeres empezó a ser esencial para disfrutar del encuentro sexual. Eso sí, el femenino entendido por el Neotantra como lo sutil, lo sensible, lo disfrutable, lo ligero, lo espiritual y lo sensual. 

Así pues, gozamos de esos conceptos por mucho tiempo. 

Hasta que no fue suficiente.

Bien es cierto que esto es un proceso paulatino. Si vienes de la puerta del machirulismo autóctono, pues entonces te recomiendo una buena temporada practicando tu polaridad en efusivas caricias, abrazos y danzas al viento cual damisela. Si todo ello ya cumple su función en ti, debo decirte que ese no era un camino para quedarse, sino otra puerta más a otra evolución sexual.

Muchos de nosotros, sobre todo los hombres, necesitamos esos espacios que propone el Neotantra de apertura emocional, entender las correlaciones entre sentimientos e instintos y permitirnos disfrutar desde otro lugar que no sea el direccional y primario. A las mujeres también nos va bien ese lugar, reconciliarnos con nuestro femenino siempre es un agrado. 

Ahora bien, nos mintieron a todos. El femenino no es sólo vaporosa y festiva sensualidad.

Hagamos una analogía: observemos la madre tierra y el padre cielo.

La tierra es vaporosa, algunas veces. Otras es un estallido de furia. A veces la pachamama es cuidadosa y nutricia, pero a veces a tal efecto es necesaria cierta dosis de asertividad. Es decir, el Neotantra promueve el sí a la vida, el concepto del desapego, de la libertad, de la apertura, del sí, del aceptar y el reconocer la grandiosidad de la vida. Es decir, un exceso de amor hacia la madre.

Es cierto que en esa sociedad en la que el padre era el rey, ha hecho falta una reina. E incluir en nuestra vida la emoción, la belleza, las sensaciones y la sensualidad está de puta madre. Pero... el femenino no es sólo eso. Pues mucho me temo que ese concepto tan vaporoso de la feminidad no es más que otro concepto machista de una sociedad que ha crecido con conceptos ideológicos de la feminidad de la madre buena.

¿Y qué pasa con la madre mala? 

Sí, esa que existe en nuestro interior. La madre mala es aquella que se enfurece, que folla sin piedad, que busca en la oscuridad su forma de alimentarse. Es la madre de la que debes protegerte. Es pura fuerza de la naturaleza. Esa madre o ese concepto femenino es tan sano como el de los mantras, las danzas, los masajes y los abracitos.

A veces debemos cargarnos el dios para sentirnos equilibrados con nosotros mismos. A veces toca decir no, a veces toca darle la espalda a las sonrisas a los abracitos y a las danzas sagradas y toca recrudecerse, llorar, gritar y mandarlo todo a la mierda.

Sin embargo, ha calado hondo ese concepto del Neotantra en la sociedad moderna. Quizás porque al machirulismo que aún impera ya le va bien un femenino abierto, sensual, afable y disponible. De nuevo ahí nos vemos reinas sí, pero siempre sexis, con tacón y abiertas de piernas. Esa es la aspiración de lo que llamaríamos una mujer empoderada. Es decir una visión incompleta.

Si quieres saber más sobre el empoderamiento femenino, aquí tienes un vídeo

Como terapeuta, y haciendo una reflexión a grandes rasgos, diré que, sin lugar a dudas, lo que nos falta por encima de todo hoy en día es la sana expresión de las emociones negativas. Esas que no nos permitimos por no ser ‘guays’ y se van quedando dentro, casi en el olvido, pujando por salir a cada instante. Esos constantes faros en la noche que te recuerdan que no estás equilibrado.

Equilibrarse no es no tener esos empujes, sino aprender a darles salida sabiamente.

A veces, en lugar de dar un abrazo que no sentimos pero con el que quedamos muy bien, hay que dar un buen puntapié en los ‘collons’ que a todos asombra. A veces es la necesidad de ser aceptados es la que nos obliga a permanecer en el camino del Neotantra de forma constante, sin explorar más allá de lo aceptable y reconocible como una evolución sana de uno [email protected]

No queridos ‘coaches’: a veces la sonrisa se la tienen ustedes que meter en el culo, tragársela y liberar lo que hay detrás de esa sonrisa: el enfado, la sensación de fracaso y la rabia contenida que tanto ocultan. 

Eso, eso también es femenino y eso, eso también tiene que ver con estar sano.

Porque… ¿sabes lo que pasa?, que las personas que se acercan demasiado al Neotantra buscando a esa madre buena pierden potencia sexual, pierden fuego interior, a veces incluso parecen convertidos de eunucos danzantes. O mejor aún, buscando esa mirada de mamá dulce y sensible que les reconozca y les de la autoestima que no pueden gestar por sí mismos.

A veces señores y señoras, el camino es solitario, contradictorio y nos pide de una asertividad que pocos somos capaces de acometer. 

Hay que saber decir que no. Hay que saber cerrar las piernas y no sentir ninguna obligación de abrirlas si no nos viene en gana.

Hay que gemir, gritar y enfurecerse incluso en la actividad sexual. Sudar, morder y explorar en polvos salvajes si nos apetece, aunque ello nos aleje del sagrado corazón de gaia y de la madre que los parió.

El refugio maternal es eso, un refugio. Y como tal nos pide algo a cambio, una sumisión a esos conceptos maternales que tantos pueden gustar a mamá: la admiración, el respeto, el amor, la apertura, la felicidad y unas cuantas cosas más que nos pueden hacer esclavos. 

A veces están genial esos conceptos y tienen que ser bienvenidos. Otras veces no los sentimos. 

¿Te has visto alguna vez escuchando un pensamiento de rechazo que contradice tu afable rostro y tus acciones?

Y me pregunto: ¿qué nos pasa con la figura materna? ¿Qué nos pasa con la figura paterna que corremos abnegados a los brazos de la figura materna sin cuestionarla? 

Entiendo que te estoy dejando con muchas preguntas y pocas respuestas, pero quizás sea eso ser adulto: no tomar la papilla de bebé y aprender a buscarte la vida. 

El Neotantra es maravilloso para redescubrir la sexualidad como niños, jugar, toquetearnos y danzarnos sin prejuicios a escarceos sensuales y suaves. Sin embargo es necesario crecer y mascullar una sexualidad madura. Quizás recuperando lo salvaje, quizás abrazando el miedo al descontrol o quizás liberando nuestra furia de tantos lustros diciendo que sí. 

Quizás lo sano no sea centrarnos en mejorar nuestra sexualidad, sino en mejorarnos a nosotros [email protected], ser más honestos, más genuinos, quizás, más salvajes, quizás, menos sexuales de lo que se espera de nosotros. Quizás más, no lo sé, eso depende de ti. 

Sólo sé que cuando aprendas a liberar tu sexualidad desde ese lugar de autenticidad, podrás liberar tu verdadera energía. 

El Neotantra dice "siempre abierto a la vida". Yo digo que a veces al concepto de la vida hay que mandarla al carajo.

Espero que te haya gustado el escrito. Seguiré profundizando en ello. ¡Suscríbete a mi canal Youtube para no perderte mis vídeos!

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