¿Y a todo lo que está sucediendo que digo?


A veces pienso que se dice demasiado, a veces parece que las olas humanas nos arrastran y estamos en lo que estamos todos, a veces parece que de alguna forma sí, somos ovejas con un pastor al que desconocemos, así como desconocemos nuestro rebaño.


Gurdjieff decía "Toda ruptura de hábito produce un cambio". Quizás estos momentos nos pueden llevar a esa ruptura de habito y por consiguiente generar un cambio... quizás. Pero quizás seguimos en lo mismo, quizás no hay cambio, quizás no hay una verdadera ruptura del hábito, quizás más bien un cambio de juego, un cambio de registros, pero con los mismos hábitos mecánicos y automáticos. Seguimos quizás sin mirarnos, quizás sin observar nuestros mecanismos que nos llevan de aquí para allá. Quizás seguimos en la misma espiral.

De ti depende salirte de fuera y entrar hacia dentro, observarte y desde ahí observar el mundo. Decía Salzmann "Duda de ti mismo", en una sociedad que premia la no duda, la imagen, el exterior y la frivolidad. Duda de ti misma para volver a pasarte por el corazón y después también duda del mundo, de los grandes acontecimientos, de las modas y las olas grandes. Duda de todo lo evidente, eso no quiere decir que los rechaces, sino que los pienses. Piensa por ti mismo. No dejes que los accidentes exteriores obstaculicen tu trabajo interno, más bien úsalos para que ello ocurra.

Todo accidente puede ser usado para un trabajo más consciente. De ti depende, de tu voluntad y de tu esfuerzo. Crear un Yo estable, fortalecerlo y que ello te lleve a la voluntad. Así, el ser humano es capaz de salir de la rutina durmiente y despertar a algo no controlado por las fuerzas exteriores, algo estable. "Se del mundo pero no pertenezcas a él". Los seres humanos no entendemos de equilibrio, de armonía, es o todo o nada, o el amar la luz o la oscuridad. Así nos identificamos con lo que sucede sin vivir lo que nos sucede.


Vivimos saltando de un acontecimiento a otro burlando los espacios vacíos con placeres superfluos y escasos. Sintiéndonos imperecederos y capaces de burlar el sufrimiento… hasta que este nos alcanza. Cuando ello sucede, todo se activa y vemos cual es la pasta en la que hemos sido amasados y cual es la cocción que nos hemos trabajado. También decía Gurdjieff "hagas lo que hagas no podrás renunciar a tu sufrimiento". Tal afirmación estremece y enfurece, quizás negamos ese pensamiento tan "pesimista" como cuando nos hacen ver la diferencia entre lo ideal y lo real. Vemos poca atractividad en la realidad de nosotros mismos y nos parcheamos y nos escondemos en máscaras variopintas en un intento de hacer que siga la fiesta.

Pero la fiesta termina siempre. Y es hora de observar y comprender, repasarse y curarse, entender la diferencia entre lo que es importante y lo que es urgente.


Un buen momento es este que deseo que no desperdiciemos en "lo mismo de siempre". Un buen momento para vivir un poco más allá de lo que "parece ser" y observarnos y observar. Darnos cuenta que más pronto que tarde todo cambia y lo que nos parecía inmutable muta. La vida cambia. El mundo cambia. ¿Cambiamos nosotros? ¿O somos el mismo amasijo de contradicciones?

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