TANTRA

El tantra es una forma de vivir, es una actitud, una forma de sentir la vida, esa forma tiene una forma muy básica, que pase lo que pase “todo está bien” Que no significa que sea bueno. Que está bien, desde la aceptación y la forma de tomar y vivir. El tantrica quiere vivir. El mundo vive entre dos energías, la energía femenina y masculina y desde ahí entramos en la lucha de poder, sobre cual es el dominio mayor de uno mismo.

El trabajo del tantra es convertirnos nosotros en canal de esas dos energías.

El tantra es una palabra que ha sido empleada durante muchos años por occidentales para designar la apertura, o la desinhibición, o la expresión sexual. Podríamos decir que el tantra es mucho más que eso…

A través de la palabra tantra se han designado muchos otros conceptos, muy entroncados con la libertad sexual pero con poco en común con el tantra. Trataré de realizar un pequeño bosquejo para que puedas dilucidad el mundo que se te abre como aspirante a la práctica tántrica.

El tantra considera que el ser humano es un ser dividido, no es único en si mismo sino que dentro de él existen una infinidad de seres que se sienten únicos, tal como sucede en la humanidad, pues el tantra considera que lo mismo que es arriba es abajo, así como miras, así te ves, así como haces, así te hacen.

Aprender a descubrir lo sagrado en todos y cada uno de los puntos de nuestra vida es un trabajo duro y difícil, ya que el ser humano tiene la tendencia a no ser capaz de poner una atención desnuda sobre la vida, sino que su tendencia neurótica es tratar de controlar, dominar y cambiar todo cuanto ve para que se transforme a una imagen neurótica y castrantemente idealizada de si mismo.

Aprender también que dentro de nosotros existen tres cerebros definidos, el cerebro que piensa, el cerebro que se emociona y el cerebro que actúa o siente. Aprender que por ahora sólo tenemos constancia del cerebro que piensa y a los otros dos, los hemos relegado a un estado de inanición bastante precario. El cerebro que piensa trata de hacer, emocionarse y sentir. Como el cerebro que piensa no ha sido creado para tales menesteres nos aboca a constantes frustraciones. Es una frustración antigua, lejana y cercana a la vez, es como una idea recurrente. A pesar de todo lo que pueda decir nuestra “carcasa” dentro de uno, en la navidad de la vacuidad siente el fracaso de si mismo, la incapacidad de integrarse y de Ser. Trata, así, de “cambiarse” de forma (la mayoría de las veces) totalmente infructuosa, pues al final, siempre hay algo, en el silencio de la noche que le habla de su incapacidad de completarse.

Una de las mejores formas de “integrarse” en todo el Yo Esencial es a través de los tres cerebros, pues estos confieren al cuerpo, a la mente y al corazón la capacidad o la incapacidad de desarrollarse hacia el Ser.

Aprender a desarrollar los tres centros por igual y saber que funciones debe hacer cada uno, es un proceso apasionante que nos lleva a conocernos y comprendernos, liberarnos e integrarnos como seres múltiples. Cada cerebro tiene su función, esas funciones para las cuales ha sido creado. Nuestro trabajo es afinar esos tres canales para abrirnos y expandirnos, ampliarnos hacia la armonía.

Todo ello nos llevará poco a poco a percibir el mundo tal como es. Cuando nuestros tres centros funcionan correctamente, el mundo se filtra a través de nosotros con mayor claridad y sin irregularidades de comunicación. Así, podemos percibir la "realidad" del mundo. Así, como decimos que lo mismo que es arriba es abajo, al ver el mundo tal como es, nos podemos ver tal y como somos.

Uno de los mayores errores a la hora de realizar un trabajo sobre uno mismo es pasarse el tiempo tratando de transformarse en lo que ve uno de si mismo. En ningún momento se plantea la posibilidad de que lo que está viendo uno puede no ser real. Parece real, pero no tiene porque serlo.

No es cuestión de cambiarnos a nosotros mismos sino vernos tal cual somos.

El trabajo pues, es enseñar a cada uno de los centros su verdadero cometido en nuestro organismo. El cerebro mental aprender a pensar, el cerebro emocional aprender a tener emociones y el cerebro corporal aprender a tomar la acción, a moverse.

Para ello el tantra usa tres herramientas importantísimas, cada una dedicada al trabajo de cada uno de los centros.

Tantra Blanco: dedicado al trabajo con el cerebro emocional.

Tantra Rojo: dedicado al trabajo con el centro corporal.

Tantra Negro: dedicado al trabajo del centro mental.

A partir de aquí la comida está servida, cada uno de estros tres caminos precisa dedicación y entusiasmo, así como un maestro que puede guiar los ciclos por los que se transita en el paso hacia el re descubrimiento de nosotros mismos.

 

TANTRA BLANCO

Es el tantra que más podemos llegar a conoces, es el tantra dedicado a la meditación, a la abstracción, a la contemplación y la profundización de uno mismo. Suelen practicarlo los monjes y religiosos y precisa de mucha disciplina. Es un trabajo individual y que trata de conocer nuestro interno, entrar en las profundidades de nosotros mismos sin influencias externas. Se utilizan ciertas posturas (Ashanas) para moldear el cuerpo. El objetivo es parar la mente hasta conseguir la vacuidad, conseguir el silencio o la orientación de la atención hacia si mismo hasta encontrar el vacío de la esencia. Centrado en la espiritualidad. También es la forma de recoger, recogerse sobre uno mismo, crear el núcleo o descubrirlo. Centrarse hacia Yo impertérrito y constante. Busca a la vez el sobrecogimiento de la visión del Yo, el reencuentro de lo olvidado, la búsqueda de la identidad primera.

TANTRA ROJO

Es un tantra más físico que espiritual. La atención se pone en el cuerpo, y siempre el trabajo es físico a través del movimiento y la unión. La unión sobre todo a través de los sentidos: vista, olfato, oído, tacto y gusto. Es un yoga que se hace en pareja a través de la energía opuesta que impera en uno mismo. Es una danza de los opuestos, una inclusión de ti al mundo, a todo. El tantra rojo se abre a la experimentación en un trasvase de energías interno/externa como si de una danza Shiva/Shakti se tratara, una danza de lo masculino y lo femenino tantra ínterpsiquico como intrapsiquico, el un intento de disolución del yo creado por el tantra blanco. Las pasiones forman parte del Tantra rojo, la vida y la muerte danzas en un mismo sistema.

Una vez creada la identidad real a través del tantra blanco, el tantra rojo se encarga de expandirlo hacia el opuesto, diluirlo en el mundo del todo, manteniéndose en su esencia pero en constante cambio.

TANTRA NEGRO

Un tantra poderoso que solo llega a alcanzar adeptos de las anteriores dos disciplina del tantra. Es el tantra de la conciencia, el tantra de la utilización del poder mental a través de la voluntad. La capacidad, a través de ejercicios y prácticas de dominar y utilizar la atención y la voluntad. Es un tantra que precisa de mucha conciencia despierta hacia el bien pues es como una espada, un arma de doble filo. Es la capacidad de infundir voluntad sobre otros a través del conocimiento de los otros.

Por ello es importante mantener este tantra “oculto” es la parte esotérica del tantra. así como el tantra blanco es un tantra esotérico (accesible) el tantra rojo es mesotérico, es decir, un punto de equilibrio, el término medio entre el esotérico y el esotérico. Un conocimiento, enseñanza o práctica que, sin ser totalmente público tampoco es totalmente reservado.

La práctica del tantra es mucho más que un acercamiento occidentalizado de la liberación sexual, es la liberación del ser, la comprensión y compenetración del Yo Esencial en un Yo colectivo. El amor en estado puro, la vinculación del Yo Real al Mundo Real.

El practicante este arte trata de elaborarse a través de los tres tantras, volviendo una y otra vez sobre ellos para comprender y liberar. Un tántrico que centre toda su atención sobre el tantra rojo acabará engullido por la propia energía corporal. Así también con el tantra blanco o negro, el equilibrio entre las tres herramientas nos dará la posibilidad de montarnos en ese carro cual alegoría Gurdjeffiana del carruaje, donde los caballos son el centro emocional (tantra blanco) el carro es el centro corporal (tantra rojo) y el cochero es el centro mental (tantra negro). El Yo es ese "Ser" que sube en el carruaje, pues la función del cochero, los caballos y el carro es llevar a "alguien". Sé ese alguien. 

Gerard Castelló Duran. Terapeuta y formador. 

info@gerard.cd mandar un mensaje o o bien llamar al (+34) 661686585
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